Me asusta pensar en lo rápido que pasan la vida, los momentos, las personas. Pienso en mis viejos, en cómo me gustaría tenerlos por toda la eternidad, en mi abuela, que con una sonrisa me alegra el alma, en mis amigas, prácticamente mis hermanas, en mis mascotas, que con una caricia arreglan todo. Pienso en mis libros y en la felicidad indescriptible que me dan, en las canciones que me ponen la piel de gallina, en la luna y las estrellas que me hablan cada noche.
Pienso en todo lo que me hace feliz y me da miedo pensar que algún día va a terminar. Pero ese miedo también hace que las disfrute todavía más, que las aprecie, las agradezca. Tengo sólo una vida, y muchas cosas son efímeras, pero el amor, no. Nunca va a morir mi amor por mi familia, por mis compañeros de vida, por la naturaleza.
Hay cosas que no se pueden extinguir. El amor es una de esas cosas. Amen mucho, con todo el corazón, con todos los sentidos. Amen y van a ver que no se necesita nada más.
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